Fase de aceptación
Por Milagros Müller
El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida. Pérdida de un empleo, de un ser querido, de una relación (según Wikipedia). Para mí, duelo significa perder algo que amás, algo que es significativo para vos. Sentís que te desintegrás sin eso, sentís que, justamente, no hay más vida. Podés sentirte perdido o que no te encontrás en ningún lado. Para mi, los duelos son una cagada porque te das cuenta que la pérdida es inevitable.
Según Elisabeth Kübler-Ross, el duelo se manifiesta en cinco fases, aunque no siempre suceden en orden. En primer lugar encontramos la fase de la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación.
El duelo y el sufrimiento son mejores amigos. Morir es un hecho inevitable, ya sea metafóricamente o no, por ende los duelos también. Si intentamos postergarlo, si no lloramos, si no sacamos esa angustia que acumulamos dentro luego será peor. Veámoslo así: un camino vacío por el que caminás y en donde van apareciendo piedras por los costados, las corremos del camino hasta que, en un momento, esas piedras se empiezan a interponer y te tapan todo. Aunque a Fito le gusta “estar al lado del camino”, en un momento no podés avanzar más.
Un duelo puede durar hasta 1 año según la psicología, y es importante el apoyo que se recibe durante ese período. Yo recibí muchísimo. Hay gente que me decepcionó y eso me dolió, pero nunca es tarde para ponerlo en palabras.
¿Cómo se puede transitar ese dolor? No queda otra opción que hacerlo. De la manera que puedas o quieras pero tenes que hacerlo. Es algo muy difícil de atravesar. Perder un ser querido es algo desgarrador, pero ojo, no es lo mismo aceptar que olvidar. La vida trata sobre ser resiliente.
Tomemos ese limón más agrio que nos da la vida y convirtámoslo en algo parecido a una limonada. Una ácida limonada.


