El poder de la palabra
Por Milagros Müller
Una hoja en blanco para expresar y plasmar lo que esta escritora siente esta semana. Cuánta expectativa. Hablar de claves; palabras claves; miradas claves; una interpretación clave. No nos damos cuenta que, para la otra persona, podemos ser seres claves en su vida.
Y así como a veces no nos damos cuenta de cuánta importancia tenemos en el otro, tampoco nos damos cuenta que, quizás, la sonrisa de un extraño nos puede mejorar el día.
Una cosa que es clave y fundamental es no opinar o juzgar a los demás, porque no sabemos aquello por lo que están atravesando. Eso es clave: el poder de las palabras, ese vehículo de nuestra propia experiencia hacia la expresión. Se dice que con una sola palabra podemos destruir el mundo de una persona. ¡Cuánto poder! un poder que, al menos yo, no deseo tener.
El poder de la palabra justa es un don, un poder para hacer el bien. La palabra justa puede ayudar a otros a salir adelante, a vencer un miedo, a tomar decisiones osadas, a ser mejores. Suele entrar como un rayo de sol por la ventana en una mañana gris de invierno: algo mágico que no todos tienen la buena fortuna de experimentar.
A veces no es lo que nos dicen sino cómo nos lo dicen. Podemos estar sensibles, lo que genera que todo lo que nos dicen nos lo tomemos a mal. La palabra de un ser querido que nos quiere ver bien, suele enfadarnos hasta límites insospechados. Nos cuesta, al menos en primera instancia, entender que el sentido de esas palabras no buscan hacernos enojar sino, por el contrario, entender que necesitamos un cambio.
La importancia de recibir el mensaje correcto y no malinterpretar es algo clave. Porque interpretar mal un mensaje suele llevarnos a reacciones desmesuradas y a tomar decisiones que no nos benefician en nada. Interpreta y triunfarás.


