22 de mayo de 2024
Ácida limonada

El cinco de copas de Messi

Por Milagros Müller

Te toca el ancho de espadas pero… sorpresa!, esto no es un partido de truco ¿O si? Barajás de nuevo, ves el dos de espadas por debajo del cuatro de copas. Barajás una vez más, y otra, hasta que puedas encontrar la salida, pero ese momento se estira, como un chicle.

Se me ocurrió que la vida puede ser como una partida de solitario. Tenemos todas las cartas, está en nosotros jugarlas. Presentémoslas sobre la mesa y será el destino quien nos dirá la verdad. ¿Ganaremos o perderemos? ¿Tendremos la suerte de que nos toque el cinco de copas, como a Messi?

A veces, es mucho más complicado que sólo ganar o perder. A veces resulta necesario preguntarse ¿Por qué estamos jugando y para qué? ¿Jugamos para ganarnos a nosotros mismos, por diversión o porque no encontramos el rumbo?

Al solitario jugué desde chica y por eso puedo decir que soy una experta. Es por eso que, con el tiempo, me fui dando cuenta de que cada partida es distinta. Las cartas pueden estar a tu favor o no. ¿Cuál será nuestro destino? Gran pregunta para quienes todavía no lo saben. 

Y qué cosa complicada la frustración. ¿Qué pasa cuando no podemos manejarla?

La frustración es la respuesta emocional que experimentamos cuando tenemos un deseo, un impulso, una necesidad que no logramos satisfacer. Cuando eso ocurre sentimos ira, molestia, seguramente decepción, como un estado de vacío no saciado. Cuanto mayor sea la barrera a nuestro deseo, mayor será nuestra frustración. 

No bajes los brazos, ya vas a poder conseguir ese dos de espada. Y lo mismo es con la vida. No te frustres, seguí intentando, es parte del juego, nos ponemos a prueba constantemente. 

¿Qué juego elegimos jugar? Nosotros mismos somos quienes decidimos, el poder está en nuestras cartas, en nosotros. Algunas serán buenas y otras no. Lo importante es qué hacemos con eso. La actitud, la no frustración, que a mi particularmente me cuesta desde chica, y que me ganó y me sigue ganando tantas veces que ya perdí la cuenta. ¿Y a vos?. Tomate cinco minutos y pensá qué genera frustración en vos (si no te frustras también es válido, claro). 

Pero… ¿Vas a dejar que una mala partida te gane la mano? ¿Vas a ser como yo? ¿Dejarte llevar por un cuatro de copas encima de un dos de espada? ¿O vas a volver a apostar al jugoso éxito de ganarle a la frustración?  Con el tiempo voy aprendiendo que lo importante es que estamos en el juego, que la frustración y la decepción son detalles mínimos. No les des importancia. Seguí adelante. 

Milagros Müller
Milagros Müller

Redacción

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