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27 de julio de 2026
Ácida limonada

Adoras hacerme llorar

Por Milagros Müller

En estos momentos no se que decir aunque se supone que si tendría que saber si voy a escribir sobre ellas. Algunas personas las sienten como si les arrancaran el corazón, las decepciones son brutales. Te pueden decepcionar pero también podemos decepcionar al otro, es un juego complicado, diabólico y engañoso a la vez. 

La decepción es una emoción dolorosa que se despierta en una persona al incumplirse una expectativa construida, generalmente en torno al comportamiento de otra persona o en relación a algún acontecimiento.

¿Tendrá efecto residual en nuestro cuerpo? Por supuesto que sí. Es algo que se incrusta en nosotros y es difícil que se vaya. La decepción te come por dentro y se hunde en el corazón instantáneamente como una enfermedad.

¿Qué se siente cuando te sentís decepcionado? Supongo que cada uno lo vivencia de manera distinta. ¿Las puteadas son recurrentes? O tal vez el llanto, no lo sé. Yo solo sé que no se nada. Y solo sé que mis decepciones no fueron nada lindas. Me costaba sentirme comprendida (hasta el día de hoy) pero supongo que esa es otra de sus características, la incomprensión. La incomprensión a las decepciones del otro, por más que queramos ayudarlo, nos juega en contra porque te nubla y no sabes qué hacer. 

Las decepciones se viven a herida abierta y no tengo idea de cómo ni cuánto tardan en sanar. 

Muchos dicen que la decepción viene de la mano del engaño, pero no estoy tan segura de eso. En mi opinión viene de la mano del desamor. Para sentirse decepcionado hay que amar a esa persona que nos decepciona, o al menos tener un mínimo de cariño o aprecio.  

No todas las decepciones son iguales, hay gente que se decepciona muy rápido como gente que no. En algunas se confía en el otro, se hablan de cosas íntimas, se comparten alegrías, dolores. Cuando no se cumplen con esas expectativas que uno tiene ya sean de amistades, de familiares o de relaciones amorosas aparece la decepción. Uno siempre espera del otro y si no esperamos nada entonces eso quiere decir que ya no queda nada. 

No hay que dejar de amar por tenerle miedo a una posible decepción, eso lo entendí ahora. Dejarse llevar y amar al otro es algo maravilloso. El tema es que no hay que frenarse por miedo: el miedo paraliza y, en muchos casos, te inhibe a cumplir tus deseos. 

Redacción

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