Escala de grises
Por Milagros Müller
El yin y el yang son dos conceptos del taoísmo utilizados para representar o referirse a las dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, pero interconectadas, que se encuentran en todas las cosas. Forman un todo. Según esta filosofía, el equilibrio cambiante del yin y el yang es universal.
Buscar el equilibrio puede significar poner en orden nuestros problemas, nuestras virtudes. Significa poner en la balanza lo bueno y lo malo; y analizar las distintas aristas. El equilibrio es una escala de grises, no existe el blanco o el negro. A pesar de que nuestro querido yin y yang es de esos dos colores, si lo mezclamos formamos los grises.
El formar un todo es un concepto muy universal, por eso es importante, más allá de abarcar un todo, buscar el equilibrio dentro de eso.
Los opuestos se atraen ¿no? No hay nada más lindo que encontrar algo que te faltaba y te complementa. Pero lo más lindo es encontrar en uno mismo cuál es nuestro propio opuesto complementario, no hallarlo en otras personas. Porque puede ocurrir con parejas, amigos o la misma familia, que encontremos en el otro algo que nos complementa como personas. Muchas veces puede hacerse pasar por amor, pero en realidad no lo es. Esta escala de grises la podemos llamar… ¿vida? no lo sé. Pero si sé que los grises existen. Es cuestión de poner en la balanza lo que pesa más.
Todos los caminos nos llevan a encontrar ese límite que vive dentro nuestro, nosotros ponemos nuestros propios límites, nuestros propios grises, nuestros propios equilibrios. Lo difícil es entender que dentro de uno mismo pueden ocurrir estas cosas. Es mucha información para entender, tal vez.
A estas alturas ya no sé ni lo que estoy escribiendo, pero a lo que me refiero es que el yin y el yang viven dentro nuestro. Conviven con nosotros, nos dominan muchas veces ya que no podemos encontrar ese equilibrio, pero la idea es que no nos gane.


