La vida a los veintis…
Por Milagros Müller
¿Quién quiero ser? Supongo que esa es la pregunta que todos nos hicimos a nuestros veintes. Debes decidir quién querés ser, qué querés hacer con tu vida. Mucha presión para alguien que está saliendo de la adolescencia y está emergiendo en el mundo adulto. Un mundo totalmente desconocido.
¿Cómo se siente tener veinte? A veces se siente pleno y divertido, pero otras veces se siente agotador, estresante y, en algunos casos, hasta frustrante. ¿Por qué?
Supongamos que en un grupo de amigos, algunos están estudiando, otros trabajando, otros hacen ambas cosas y algunos no hacen nada. Todos de la misma edad, pero cada uno con un “mambo” distinto, buscando su propio rumbo. Cada uno con sensaciones distintas e incertidumbres que no son compatibles entre sí.
Por otro lado, empezás a gozar de ciertas libertades que antes tal vez no tenías, pero las preguntas comienzan a aparecer. ¿Quién soy?, ¿Qué quiero hacer? Pero esas libertades ¿hasta dónde se extienden?, ¿hasta dónde pueden llegar? Algunos se mudan solos, otros con su pareja, otros siguen viviendo con sus papás. La vida a los veintitantos es bastante diversa.
En tus veintes está todo en la cuerda floja, conoces gente que se va o que se queda para toda la vida, conoces trabajos, conoces canciones nuevas, conoces distintas formas de vivir.
Por eso, cada decisión que tomamos va a determinar nuestro futuro. Y cuánto trabajo para una persona tan joven, ¿no? Por eso, supongo,la parte más divertida es salir de fiesta todos los fines de semana, si es posible resistir.
Mi papá me dijo que recién ahora, con cincuenta años, está entendiendo un poco sobre qué trata la vida. Mucho menos vamos a saber los veinteañeros sobre qué va todo este juego.
Hoy en día, todo cambió, nada es como lo era antes. A los veinte tal vez estabas casado y con hijos. Está en boca de muchas personas que los treinta son los nuevos veinte y los cuarenta los nuevos treinta pero qué voy a saber yo si recién tengo veintitrés y solo tengo mi título debajo del brazo, algo que no es poca cosa haber logrado a los veintitrés.


