¿Eramos mejores amigas?
Por Milagros Müller
Me siento a escribir inspirada en las palabras: “estoy vibrando alto”. Escribo, me desahogo, repito. Yo, creyente de las energías, de que somos energía, creo en la frase y la sintonía de que podemos vibrar alto o bajo. Pero qué difícil “vibrar alto” cuando uno está deprimido, cuando está enquilombado de pensamientos.
La depresión es vacío, existencial tristeza que uno no se puede arrancar. Escribo para no pensar y termino pensando mucho más, pienso en qué decir, en cómo decirlo. Te sorprendería la cantidad de gente que en este último tiempo me dijo que se sentía infeliz, deprimida o triste. ¿Qué se puede hacer con eso?
Miedos, aferrate a ellos y abrazalos. Sigo para adelante “vibrando alto”, palabras que utilizo mucho. Mi abuela se pone feliz de que esté escribiendo pero no sabe que a veces por dentro mi mente es un infierno. Diario personal, aunque no tanto porque lo comparto en mis columnas. Pienso y sigo pensando, pero solo cuando escribo porque me dejo llevar, fluyo con la marea y el viento. La depresión aparece para cagarme la existencia. Los recuerdos aparecen para cagarme la existencia.
Pensamientos negativos que quiero fuera de mi, no los quiero para mi. Eso me dice mi abuela que me repita. Me atareo de cosas, me lleno de actividades para no pensar, para reírme, para hacer de cuenta que soy normal. ¿La que está saliendo adelante es esta persona que escribe o soy yo? ¿Somos dos o somos una? Estamos mezcladas en una sola, somos una sola.
Con las manos frías escribo y deseo que esta tristeza desaparezca, tristeza sin saber su origen pero que está presente. La yegua aparece en los momentos menos esperados.
A pesar de todo, intenta vibrar alto, hace cosas que te hagan bien, viaja a Chascomús con tu amiga como hice yo. Al escribir desahogo, repito pero siempre está en mí la duda de si es lo suficientemente bueno lo que hago. Inseguridades. ¿Cuánto tiempo me va a durar esta felicidad? La felicidad son momentos, disfrutalos, abrázalos, ¿como a los miedos? si, igual que a ellos. La depresión es magia negra, no la quiero para mi. Si leíste los cuatro acuerdos me vas a entender, sino te recomiendo que leas ese libro.
La depresión y la ansiedad son mejores amigas, como lo éramos nosotras. Se pueden separar, como lo hicimos nosotras, perderte, uff, me dolió, pero acá estoy… Juntas son explosivas, pero hay mucha magia negra junta, como lo éramos nosotras. Ojo, la ansiedad también es peligrosa. Pero de eso vamos a hablar la semana que viene.


