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11 de septiembre de 2026
Ácida limonada

“Salí de ahí hermana»

Por Milagros Müller 

¿Tiene sentido pelear esta guerra? Me preguntó mi psicóloga y yo no supe qué decirle. Depende de qué guerras hablamos, ¿no? Si te hablo de mi guerra interna, pelear con mis demonios internos, te digo que sí, vale la pena. Ahora, cuando peleamos con los demonios internos del otro no sé si vale tanto la pena. Te agota emocional y físicamente. ¿Tiene sentido hacerlo?  Te pregunto a vos lector, para que reflexiones un poco conmigo.

No podemos cambiar a las personas, pero sí podemos cambiar nosotros. Nuestras actitudes, las cosas que nos molestan de uno mismo, nuestros arrebatos, nuestros pensamientos. Esa guerra sí que vale la pena, sí tiene sentido. Querer mejorar como persona tiene sentido. 

Lo que no tiene sentido es prenderse en batallas que ya están perdidas. Es como la guerra de Troya.  La derrota de Troya y su  destrucción total, el asesinato del Rey Príamo y de toda la nobleza troyana, así como la esclavización de sus mujeres, la pérdida de numerosas vidas de ambos bandos, de héroes griegos como Aquiles y Áyax, o de los troyanos Héctor y Paris. ¿Tenía sentido esa batalla? Batalla por ego, por poder. 

Se trata de esto, de ser más inteligente. Yo sé que cuesta pero hay que intentarlo, se puede. ¿Y la guerra en el amor? ¿Qué pasa con eso? ¿Tiene sentido pelearla? Podemos encontrarnos con batallas perdidas que hay que dejar ir… Sí, cuesta, pero hay que hacerlo.

“En el amor y en la guerra todo vale”, ¿no es así el dicho? Pero hay límites que no podemos pasar, recordá la inteligencia. Siempre primero el instinto. Guiate con eso. La batalla en el amor puede ser dura, te puede desgastar emocionalmente, es cansadora y es muy probable que salgas herido. 

El famoso “salí de ahí hermana”, hacé caso, te lo digo por experiencia. Esa guerra te aseguro que no vale la pena, no podes ser salvador de nadie, mucho menos de una persona que no quiere ser ayudada. Es difícil cuando tienes el complejo de salvadora; cuando decis “yo puedo sacarlo adelante”; pero es más difícil dejar tu corazón a la deriva que luchar por esa causa. La agonía te puede matar porque el amor es difícil. 

La única guerra que tiene sentido pelear es la propia, con tu propio amor. Aprender a querernos, cuidarnos, respetarnos. “Me quiero, me amo, me acepto”: repetitelo siempre.  Lleva tiempo pero se puede lograr. Intentalo, ojala leyendo esto puedas darte cuenta que el amor propio es más importante que cualquier otro amor o batalla.

Milagros Müller
Milagros Müller

Redacción

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