¿Hasta cuándo?
Por Nicolás Santomé
Naufragando en un mar de mentiras y acorralado por propios y ajenos, Sergio Berni se mantiene a flote en su cargo de Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires solo porque Axel Kicillof así lo quiere. El gobernador, por decisión propia u obligado por su conducción política, Cristina Kirchner, aún no se anima a pedirle la renuncia o a renunciarlo.
La noche del jueves lo agarró a Berni en Tv hablando sobre el desalojo violento en Bariloche. Anoticiado de lo que ocurría en «el bosque», lo primero que hizo fue denunciar una sobreventa de entradas que no fue tal; luego justificó el accionar represivo de los uniformados diciendo que «había gente intentando ingresar a la fuerza sin entradas», lo cual no fue cierto dado que muchos socios no pudieron ingresar a pesar de estar habilitados para hacerlo.
Como si eso no fuera poco, acusó al club de «cerrar los portones», algo que le corresponde al jefe del operativo, ya desplazado de sus funciones. El colmo llegó cuando el ministro aseguró que el hincha fallecido, Carlos Regueiro, lo hizo «por muerte súbita por antecedentes cardíacos», algo desmentido por la familia. Vergüenza es poco.
Ya en la mañana de este viernes, todo el arco político cuestionó las acciones de las fuerzas policiales, oficialistas y opositores.
Fernando “Chino” Navarro escribió en Twitter: “Los balazos y gases no son nuestro idioma. El gobernador @Kicillofok, máxima autoridad provincial y a quien yo voté, debe dejar de mirar a otro lado y fijar un rumbo definitivo en materia de seguridad y prevención. Fallaron el gobierno provincial y el accionar de su policía, la prevención, la capacidad para organizar partidos relevantes y la clase dirigente deportiva. Frente a esto, y lamentando a un muerto, no alcanza con el despido del jefe del operativo”.
La Cámpora, en tanto, publicó en sus cuentas oficiales: “Repudiamos la violencia y la represión ejercida anoche por la Policía Bonaerense en la ciudad de La Plata”.
Una de las pocas figuras oficialistas que no anduvo con rodeos es la diputada nacional porteña Ofelia Fernández, quien sostuvo que: “Intervino la policía en un partido de fútbol y termino en cientos de heridos o aterrados, un nene que perdió la vista, un muerto… Berni tiene que renunciar”.
Desde la oposición, por su parte, también se hicieron oír, y varios hasta aprovecharon el cuerpo aún tibio de Regueiro para hacer campaña, como María Eugenia Vidal:
No es la policía. Es la gestión de @Kicillofok y @SergioBerniArg. pic.twitter.com/4zkDFe3Hu3
— María Eugenia Vidal (@mariuvidal) October 7, 2022
También Patricia Bullrich salió a hablar: “Destruyeron todo lo construido en cuatro años en seguridad. El objetivo de #TribunaSegura era cuidar familias y controlar el fútbol. Abandonaron los avances y ahora lamentamos la vuelta del descontrol”, dijo la presidenta del PRO.
El presidente de la UCR bonaerense, Maxi Abad, escribió en Twitter: “Los incidentes de anoche en La Plata demuestran que en el accionar de las fuerzas de seguridad impera la violencia desmedida, falta de profesionalismo y ausencia de conducción del Gobierno de la Provincia”.
Y la diputada del Frente de Izquierda Myriam Bregman, también tuiteó: “Berni siempre fue Berni… Pero el que lo sostiene y mantiene en su puesto es Kicillof”.
Pese a ese pedido casi unánime de renuncia del ministro por parte del arco político bonaerense, porteño y nacional, Berni se mantiene a flote, pero con el agua al cuello. Cuesta encontrar razones para que el máximo responsable de la Policía de la provincia de Buenos Aires siga en su cargo, y en ese sentido surge una pregunta que muchos se hacen: ¿A quién le conviene que se mantenga en su cargo? ¿Qué secreto conoce Berni?
El discurso progre de Cristina Kirchner y de Axel Kicillof no se condice con un ministro bonaerense que, en lo discursivo y en lo operativo, ha sido más bien de derecha, casi hasta facho por momentos. Sin embargo, el principal punto que debe analizarse es la gestión Berni: una policía que le hizo paro y una protesta en plena Residencia de Olivos, la creciente inseguridad en la provincia con el aumento de los delitos, policías con sobrecarga horaria y mal pagos y hasta una avalancha de apariciones mediáticas de campaña (incluso durante la represión en La Plata) para posicionar su imagen para alguna eventual candidatura con escenas bizarras y hasta peligrosas, como sobrevolar en helicóptero las playas de Villa Gesell pasando a metros de los bañistas.
Otros «hitos» en la gestión Berni son su apoyo y defensa del intendente Mario Ishii en el escándalo de las ambulancias que transportan droga en José C. Paz; su pelea mediática con Aníbal Fernández por la reacción a la cocaína adulterada, su encontronazo con Sabina Frederic por «las políticas de seguridad», las peleas con los intendentes por la seguridad en los municipios y luego con la defensa y la madre de Facundo Astudillo Castro, entre un largo etc.
A casi 24 horas de la represión policial en La Plata, el gobernador no hizo público ningún comentario y todo parece indicar que busca ganar tiempo para evitar hacerse cargo de lo que la sociedad y el arco político enteros le reclaman: echar a Sergio Berni y nombrar a un nuevo ministro. ¿Hasta cuando?
