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29 de julio de 2026
Conurbano

Represión policial en Gimnasia – Boca: un muerto y al menos cien personas heridas

Un hincha de Gimnasia, de 57 años, muerto por un paro cardíaco y más de un centenar de heridos fue el saldo de los incidentes que se registraron este jueves al repeler la policía a miles de hinchas del «Lobo» que intentaban al estadio para presenciar el encuentro ante Boca, suspendido por «falta de garantías» por el árbitro Hernán Mastrángelo.

El fallecido fue Carlos «Lolo» Regueiro, que según informó el Ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, «falleció cuando salía del estadio por un paro cardíaco».

Berni remarcó que la «responsabilidad de lo sucedido es toda del club organizador del espectáculo». Por su parte,  el titular del Aprevide, Eduardo Aparicio, luego de afirmar que el «partido no volverá a jugarse por ahora», deslindó responsabilidades en el accionar policial «porque había como 10.000 personas en las afueras del estadio cuando las puertas ya se habían cerrado».

A la inversa, el presidente gimnasista, Gabriel Pellegrino aseguró que tenía para demostrar «que el estadio estaba habilitado para 30.000 personas. Vendimos 3.254 entradas sobre 4.300 que nos enviaron ya que el resto eran socios y es la policía la que determina la cantidad de gente que entra».

«La gente quería entrar con los carnets en la mano y nosotros veíamos plateas vacías. Los que cerraron las puertas fueron los organismos de seguridad, la policía y el Aprevide», argumentó el titular gimnasista.

El intendente de La Plata, Julio Garro, apreció por su parte que Gimnasia «no tiene ninguna responsabilidad con lo sucedido». Además, verificó que «más de un centenar de personas fueron atendidas por las ambulancias del SAME».

En tanto el árbitro Mastrángelo afirmó que suspendió el partido «a instancias del Aprevide» y que «nunca había vivido una situación como esta».

Después llegaron las muestras de repudio de la AFA y las condolencias por la muerte del hincha gimnasista de parte de Boca, cuyo entrenador, Hugo Ibarra, lamentó que «la gente vino a ver un espectáculo y todo terminó de la peor manera».

Las demoras en el ingreso se prolongaron durante más de media hora y una niña aparentemente atacada por la policía provocó la reacción de los hinchas y socios que blandían sus carnets. Uno de ellos resultó herido con una bala de goma en el pómulo derecho, mientras que a un camarógrafo de TyC Sports le dispararon tres veces, indicaron desde el propio canal.

El cierre de las puertas de acceso se produjo a las 20.45, vale decir 45 minutos antes del comienzo de este encuentro clave en la lucha por el título de la Liga Profesional para ambos equipos.

Y cuando se produjo la represión policial, los gases lacrimógenos ingresaron en forma de nube luminosa y blanca al campo de juego.

Primero fueron los hinchas y luego los integrantes de los bancos de suplentes quienes comenzaron a cubrirse los rostros y estas reacciones provocaron, por ejemplo, que el director técnico boquense, Hugo Ibarra fuera el primero en solicitarle al árbitro Mastrángelo que interrumpiera el encuentro porque el nivel de afectación que tenía en sus ojos le impedía la visión.

Esto llevó a que el entrenador de Gimnasia, Néstor Gorosito, hiciera lo propio, y estas acciones se fueron haciendo extensivas a los propios futbolistas.

Mastrángelo determinó entonces que los jugadores y sus cuerpos técnicos se fueran a los vestuarios, algo que hicieron inmediatamente, mientras que simultáneamente la desesperación ganaba las tribunas.

Los hinchas en las tribunas, al estar las puertas de salida cerradas, saltaron al campo de juego desde los alambrados perimetrales. En ese momento se pudo observar al capitán boquense, Marcos Rojo, tratando de ayudar a muchos hinchas «triperos» a refugiarse en el propio túnel de acceso a los vestuarios.

Mientras tanto, se seguían escuchando disparos desde afuera del estadio y la calma no llegaba, ni afuera ni adentro. Finalmente, las autoridades abrieron las puertas para que los hinchas del interior pudieran salir de la cancha, ya que los del exterior finalmente habían sido dispersados.

Después de una hora de incertidumbre, desconcierto y violencia, las tribunas se vaciaron. Varios centenares de hinchas se quedaron atemorizados dentro del campo de juego, pero ya con más calma, y de a poco todo fue quedando vacío.

 

Redacción

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