La influencia del sueño en la productividad y el bienestar
Son de las cosas contadas con los dedos de las manos que generan placer y, a la vez, son recomendadas de modo unánime por los médicos. Sin embargo, acostumbrados a un ritmo de vida frenético y a cumplir con las obligaciones que impone el día a día queda de lado sin darle la importancia que merece.
Se trata ni más ni menos que de descansar de modo reparador como factor de suma importancia para rendir durante la jornada laboral. Las cosas que se hacen despiertos comienzan a gestarse a partir de un buen descanso. De hecho, en las mismas compañías se está evaluando que un empleado que llega a su oficina con signos de bienestar incrementa su eficacia y rendimiento.
Tal vez sea demasiado aventurar que existan espacios con colchones y almohadas en tu lugar de trabajo. Pero si es posible que se tenga en cuenta y se reconozca que la cantidad y calidad del sueño impacta en el desarrollo de las actividades de tu jornada.
¿Cómo pueden ocuparse las empresas del sueño de sus empleados?
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Es que si en algo hay consenso es que, más allá de las necesidades personales, una persona adulta necesita entre siete y ocho horas de sueño por noche. Mientras que los bebés pueden dormir unas 16 horas diarias, los niños diez horas y los adolescentes precisan de por lo menos nueve horas. La falta de un sueño reparador puede ser una problemática seria para lo cual deban buscarse las formas de abordarla para darle solución. Es por eso que cada compañía, según su tamaño, debe adoptar las alternativas más adecuadas para concientizar a su plantilla.
En ese sentido, los programas de bienestar laboral son una herramienta simple y compartida para mejorar la promoción del sueño. Por medio de charlas y talleres con profesionales como psicólogos o médicos clínicos puede llegarse a un abordaje común.
Una decisión más corporativa tiene que ver con adoptar el trabajo remoto y flexibilizar los horarios de la jornada de oficina. Las sesiones breves de meditación y de mindfulness también son de gran ayuda para mejorar la función cognitiva de todos los empleados sin importar a qué sector pertenezcan.
¿Cómo influye el sueño en nuestra salud y bienestar?
Así como tu estado de ánimo influye el modo en que pasas la noche, cada ciclo del sueño de los cuatro o cinco que lo componen tiene funciones propias que resultan fundamentales para el cuerpo y la mente. En esa línea de todos los elementos posibles para lograr el mejor descanso las almohadas son esenciales. Ya sea para contar ovejas o para hacerles las consultas que precises debes elegir las más cómodas y confortables
Crear el entorno adecuado para tu sueño implica diseñar un dormitorio con la temperatura adecuada, colores sin estridencias en las paredes y la luz necesaria para tener un buen dormir y un mejor despertar. Ni bien te levantas se recomienda que recibas luz solar directa en un espacio de tiempo entre tres y diez minutos, suficientes para que tu cuerpo reciba una dosis de vitamina reparadora.
A su vez, además de la iluminación y las formas de decorar, elegir un buen colchón y almohadas cervicales que te permitan descansar la columna son de vital importancia para que te sientas cómodo. En ese sentido, la espuma viscoelástica de alta densidad es uno de los materiales más nobles para el relleno de cualquier almohada.

¿Cómo afecta la falta de sueño en el cuerpo?
Dormir menos de seis horas diarias afecta la productividad. Incluso se compara esta cantidad de horas de sueño con los niveles de azúcar y de alcohol en sangre. Ligado a esto, dormir poco implica comer peor y en cantidades irregulares lo que aumenta el riesgo de obesidad y de diabetes tipo 2 que repercuten en enfermedades cardiovasculares.
Lo cierto es que la escasez de sueño influye en la regulación de las emociones. Tanto el estrés como la irritabilidad quedan expuestos cuando el organismo se ve afectado con una mala gestión de los nervios y del funcionamiento hormonal para tratar con todo tipo de personas en el ámbito del trabajo y de la vida cotidiana. Los trastornos de ansiedad y depresión también emergen cuando el cuerpo no descansa como debe.
No son pocas las razones que demuestran que la capacidad de concentración y la toma de decisiones quedan comprometidas y repercuten en la eficiencia y la creatividad, cosas que suelen ser el motor de toda actividad que requiere precisión.
¿De qué manera puedes mejorar la calidad de tu sueño?
Junto a la creación de un ambiente agradable, hay otros hábitos que mejoran la calidad de tu sueño. Con un simple ordenamiento de prioridades puedes lograr el equilibrio necesario
- Tener una rutina: mantener horarios constantes para acostarte y levantarte ayudará a organizarse a tu reloj biológico.
- Limitar el consumo de estimulantes: Disminuye o directamente evita consumir café y otras bebidas energizantes antes de acostarte para no mantener alerta a tu organismo.
- Usar técnicas de relajación: Ya sea con la meditación como con una respiración profunda pueden reducirse los malos pensamientos que entorpecen tu sueño.
- Apagar o alejar tu celular: La luz azul de las pantallas puede molestar la producción de melatonina, hormona clave para regular el sueño. Por lo menos una hora antes de acostarte debes hacer un corte y dejar cualquier notificación para mañana.
- Hacer ejercicio frecuente: La actividad física regular puede promover un sueño más profundo y reparador. No obstante, es clave evitar el ejercicio intenso antes de acostarse, lo que puede generar el efecto contrario.
¿Cómo puede afectar el sueño la productividad y el rendimiento en la escuela o el trabajo?
Con una mayor plasticidad para manejar situaciones adversas y una visión más positiva de los procesos en cualquier trabajo, puede pensarse que el equilibro emocional comienza desde las sábanas. Así como la luz del día cumple un rol esencial en la regulación del reloj biológico, las horas que le dedicamos al sueño inciden de forma directa en el rendimiento posterior.
Tanto en la escuela como para los más chicos, la facilidad para cometer errores o desvíos propios de la falta de concentración se vincula con el sueño interrumpido o por períodos cortos de descanso.
Al dormir no solo descansa el cerebro, sino que también repercute en todos los tejidos del cuerpo, en las hormonas, en el sistema inmunitario, el apetito y la respiración por lo cual no hay dudas de su importancia.
¿Por qué es tan importante dormir bien?
Es innegable que un sueño sostenido y prolongado influye en tu humor y en la creatividad que despliegues durante el día. Dedicarle más horas del día a la cama como lugar destacado repercutirá de modo directo en tu calidad de vida.
Una buena decisión en estos tiempos veloces y de emociones fugaces es invertir en darte las horas de sueño que necesitas para mejorar tus capacidades tanto personales como profesionales.
Si el fantasma del insomnio te persigue y no logras percibir la diferencia entre sueño y vigilia empieza ya a poner manos a la obra para dormir como te mereces. Disfruta de este placer para potenciar cada una de las cosas que haces mientras estás despierto y que las exigencias te resulten llevaderas.

