Horas antes de morir atropellado, «El Fichy» había manifestado que necesitaba ayuda
Los minutos previos a su muerte, «El Fichy» había mostrado indicios de que precisaba ayuda y contención. En un video difundido por el periodista Adrián Di Nucci, se lo ve en medio de una crisis protagonizando un episodio que, de haber sido atendido, podría haberle salvado la vida.
Alrededor de las 0:30 horas (unas tres horas antes de ser atropellado), David Juan Carlos Piriz tuvo una crisis en la vía pública y se recostó sobre el pavimento en Av. 12 de Octubre y Calchaqui, frente a una estación de servicio y a metros de un destacamento policial.
Las fuentes indicaron que ambulancieros, playeros y hasta transeúntes quisieron asistirlo pero, tras sacarlo de la calle y despejar el transito, lo dejaron ir sin que recibiera la adecuada atención.
Unas tres horas después, entre las 3:30 y las 4hs, «El Fichy» tuvo un episodio similar: se recostó otra vez sobre el pavimento, esta vez en Camino General Belgrano y 817, tras lo cual fue atropellado un/a automovilista que se dio a la fuga.
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El abordaje de la Salud Mental en nuestro país es, claramente, una deuda pendiente que los responsables de la Salud en Argentina mantienen con los pacientes. Episodios como el de David o el de Chano Charpentier, a pesar de cobrar relevancia mediática, ponen en relieve una discusión que como sociedad nos debemos.
Días atrás publicamos, en relación al caso Chano, esta entrevista a Marcela Dal Verme, especialista en Salud Mental, sobre cómo «los pacientes terminan siendo víctimas de lo que el Estado no contempla».
Para Dal Verme, “El desmantelamiento de la salud mental no significa cerrar manicomios, significa transformar instituciones donde se abandonaban personas confundiendo la salud mental con locura sin saber si es un problema del alma, el espíritu o la mente, entonces se cierran. Ese no es el criterio».
La Licenciada remarcó que ese desmantelamiento «hace que queden por fuera de las instituciones y a expensas de personas no preparadas para recibir personas y estados, por ejemplo como el de Chano, que quedan desprotegidos de cualquier acción que los especialistas estamos en condiciones de prevenir para que no se propaguen».
«Hoy todos hablamos de estos brotes, de ataques de ira o de pánico, pero no tenemos los espacios, desde la salud pública, donde atenderlos», aseguró Dal Verme.

