Salud Mental: «los pacientes terminan siendo víctimas de lo que el Estado no contempla»
Marcela Dal Verme, Psicoanalista, miembro titular en función didáctica de APA (Asociación Psicoanalítica Argentina), Full member de FEPAL (Federación Psicoanalítica de América Latina) y miembro Titular de la API (Asociación Psicoanalítica Internacional), se refirió a la actual Ley de Salud Mental y la desprotección de los pacientes dada la falta de políticas de Estado en ese ámbito.
En diálogo con Verónica Ottaviano en el programa Será Justicia (Fm 106.1), la especialista en salud mental recordó que “En una ponencia de Salud Mental en Usina de Justicia, dejamos en claro el desmantelamiento de la Salud Mental y la desprotección de los pacientes, que al igual que sus familias, terminan siendo víctimas de lo que el Estado no contempla”.
En ese sentido, hizo referencia a la actual Ley de Salud Mental, sancionada por Decreto de Necesidad y Urgencia en 2010. Dal Verme, que trabaja actualmente con pacientes graves y adicciones, sostuvo que dicha ley se dictó «sin la consulta de las entidades profesionales que pudieran otorgarle la validez necesaria», lo que «hace que el paciente quede desprotegido».
La especialista sostuvo que «desde el proceso de desmanicomialización que los países avanzados han tenido, la salud mental es una cuestión de Estado, algo que en nuestro país no ocurre; en Argentina, si las instituciones carcelarias o los manicomios no sirven los cerramos, soltamos a los presos y dejamos desprotegidos a los pacientes», indicó, al tiempo que sostuvo que «los procesos de modificación institucional se deben dar con el respeto por las circunstancias que lo operen, en el caso de Salud Mental, por ejemplo, las casas de medio camino, las posibilidades en hospitales de día y no con el cierre arbitrario de una institución cuando el concepto no se comprende”.
“El desmantelamiento de la salud mental no significa cerrar manicomios, significa transformar instituciones donde se abandonaban personas confundiendo la salud mental con locura sin saber si es un problema del alma, el espíritu o la mente, entonces se cierran. Ese no es el criterio», remarcó, y agregó que ese desmantelamiento «hace que queden por fuera de las instituciones y a expensas de personas no preparadas para recibir personas y estados, por ejemplo como el de Chano, que quedan desprotegidos de cualquier acción que los especialistas estamos en condiciones de prevenir para que no se propaguen».
Dal Verme señaló también que «La asistencia de salud mental debe darse en los ámbitos que corresponde. Lamentablemente esto que estoy nombrando, de los hospitales públicos de salud mental, donde tantos profesionales son de primera línea y que han hecho muchos esfuerzos por transformar el pensamiento sobre salud mental, pero si no es un tema de salud pública dejamos desprotegida a la sociedad entera».
«Hoy todos hablamos de estos brotes, de ataques de ira o de pánico, pero no tenemos los espacios, desde la salud pública, donde atenderlos».
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