Se escondía en Berazategui: Detuvieron a prófugo de la «Banda de la secta»
La policía detuvo a Gabriel Armando Sorkin, un hombre de 49 años que tenía pedido de captura en el marco de la causa abierta por la secta desbaratada en el barrio porteño de Villa Crespo. Fue localizado y apresado en Berazategui.
El detenido es una de las 24 personas sobre las cuales el juez federal Ariel Lijo dictó pedido de captura. El sujeto permanecía prófugo desde el viernes pasado cuando se detuvo a los cabecillas de la secta.
Sorkin está acusado de integrar una secta de trata de personas que sometía a sus víctimas a explotación sexual y laboral, según dijeron fuentes policiales.
Entre los detenidos está Juan Percowicz, un hombre de 84 años, líder de la organización y que ya había estado vinculado con una investigación similar, tres décadas atrás y por hechos similares.
En este caso, Sorkin fue detenido en la zona de calles 221 y 259, Sourigues, tras lo cual fue puesto a disposición de la justicia.
El operativo denominado «Secta Sociedad Anónima» fue realizado el viernes por la noche por detectives del Departamento Trata de Personas de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal Argentina, que descubrió la acción delictiva cuando investigaba a la empresa BA Group, junto a personal de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex).
En los procedimientos, los efectivos incautaron cerca de 500.000 dólares, una camioneta Ford Bronco y 30 monedas de plata. También juguetes sexuales, videos pornográficos, computadoras y ordenadores portátiles, celulares, historias clínicas, títulos de propiedad y documentación de interés para la causa.
Investigación
«Esta causa está en proceso de investigación, estamos realizando allanamientos y detenciones solicitadas por el juzgado, y buscamos reunir más pruebas para la investigación que ya lleva mas de un año», explicó a la prensa el comisario inspector Ricardo Juri el viernes, en el allanamiento de Villa Crespo.
De acuerdo con la información que pudieron obtener los investigadores, la organización captaba a sus víctimas con la promesa terminar con «los males del SIDA y las drogas» y «buscar el desarrollo de la felicidad».
Con esta metodología, tras incorporarlos lograban reducirlos a una situación de servidumbre, y utilizaban a sus adeptas para el ofrecimiento de relaciones sexuales a «personas de poder».
También se dedicarían a realizar «curas de sueño» consistentes en «empastillar» a los «fieles» de la organización para dormirlos durante días como forma de castigo, y a otras personas captadas en el extranjero a quienes daban un supuesto tratamiento contra las drogas, de acuerdo a la investigación.
Cómo funcionaba la «secta»
Con respecto a la «secta», se indicó que posee una estructura interna según la cual se puede «evolucionar» y luego «reencarnar», y que cuenta con un líder llamado «Maestro» o «El ángel» (en un nivel 7); sus secundantes (que están en nivel 6) y se denominan «Apóstoles», los «Genios» en un nivel 5, los «Alumnos» (4) y los «Humanos comunes» (niveles 1, 2 y 3).
Las denominadas «curas del sueño» se realizaban en departamentos de la ciudad de Buenos Aires que identificaban como «clínicas o consultorios», pero eran lugares que no se encuentran registrados ni habilitados para ese fin.
Según escuchas telefónicas, se pudo establecer que para afianzar sus actividades en Estados Unidos planeaban adquirir un edificio por 1,5 millones de dólares, suma que saldría de un banco que aseguraban tener en ese país, por lo que la Justicia sospecha que manejaban dinero en efectivo de origen dudoso que «blanqueaban» en compras inmobiliarias o vehículos.
La investigación también apuntó que utilizaban a sus «alumnas» para captar con favores sexuales a hombres con alto nivel de vida o actividades influyentes, con la finalidad de realizar negocios o actividades para blanquear dinero.
Se pudo establecer que uno de los lugares donde operaban eran bares y lobbys de hoteles porteños.
Según Juri, «se están analizando diferente tipos penales, como la trata de personas y el lavado de activos».
«Hay procedimientos en Ezeiza, y esperamos los resultados en cuanto a personas que estaban internadas en centros de salud y no deberían estarlo. Además del despojo de bienes a través de estudios jurídicos e inmobiliarias», añadió Juri en diálogo con la prensa.
Según el comisario, «la metodología que utilizan es la típica de las sectas, donde captan a personas en situación de vulnerabilidad por una intervención seudo religiosa y los convencen para despojarlo de los bienes».
Luego de tareas de investigación, seguimientos, consultas de bases de datos, solicitudes de cooperación a distintos organismos y escuchas telefónicas, entre otros, se pudo identificar a la totalidad de la organización criminal, y las maniobras utilizadas para cometer distintos delitos.
Los delitos involucrados son trata de personas con fines de reducción a la servidumbre -agravado por coerción-, hurto agravado, lavado de activos, asociación ilícita, ejercicio ilegal de la medicina, expendio Irregular de medicamentos y tráfico de influencias, indicaron las fuentes policiales.

