Amor, ingenio y dedicación: el desafío docente en tiempos de pandemia
Por Nicolás Santomé
En momentos de incertidumbre, temor y, por qué no, algo de psicosis por el desarrollo del día a día de la pandemia, algunas personas (no falta quien las catalogue de héroes o heroínas) se mantienen a la sombra de los flashes, con nula exposición, opacadas por el conteo de infectados y fallecidos en el que caemos a veces (casi siempre…) los comunicadores. Médicos, enfermeros, bomberos, policías… llegan siempre a los titulares en caso de una tragedia, pero casi nunca por poner el cuerpo en el día a día. En ese grupo también están los docentes, hoy más que nunca ocupando el rol de educador pero también de mamá o papá, de guía, de amigo o compañero.
Mucho de esto ocurre en la Escuela primaria n° 52 Juana Azurduy, del barrio Jacarandá. Gabriela Martínez, su directora, se refirió al constante esfuerzo que tanto docentes, directivos y familias realizan día a día para sostener la continuidad pedagógica en una institución y comunidad con pocos recursos que son compensados con dedicación, ingenio y, por sobre todas las cosas, amor.
Así, han surgido actividades y proyectos como el del Club de Lectores, del cual ya participan 40 de los 260 alumnos que asisten a la institución. «La idea es que una vez por semana, en un grupo de WhatsApp, los chicos puedan leer para el resto o escuchar los relatos de otros», explica Gabriela. «Hay cuentos, poemas o a veces surgen adivinanzas que ellos mismos aportan. Es un momento muy divertido por el intercambio que se genera, porque hay risas, afloran emociones y, además, los chicos acceden a literatura de calidad. Hay que pensar que nuestra escuela está en una comunidad muy humilde, en donde es muy difícil encontrar libros en las casas de los alumnos», indicó.
El Club de Lectores contó días atrás con la participación de la escritora quilmeña María Inés Garibaldi, reconocida por sus poemas y cuentos infantiles, quien leyó para los chicos y participó de un generoso intercambio. «Los chicos pudieron preguntarle algunas cosas y, como premio, sorteamos libros de la autora que nos cedió la librería El Aleph. Fue un momento muy lindo para todos», señaló Martínez.
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Pero el ingenio del equipo docente de la Primaria n° 52 no se detiene allí, e incluye también El Laboratorio de Eureka, en donde la maestra Amanda (que ya tiene su propio canal de YouTube), presenta distintos experimentos para que los niños los repliquen en sus hogares.
La imaginación también se aplica a la hora de adaptar las clases al entorno en el que la escuela se articula con la comunidad. La falta de aparatos tecnológicos como computadoras, tablets o incluso teléfonos celulares, son una barrera a la hora del aprendizaje. «La mayoría de las familias tiene varios alumnos en la escuela. Por eso es que decidimos dividirlos en dos ciclos: los de 1°, 2° y 3° por un lado, y los de 4°, 5° y 6° por otro. Entonces quienes son hermanos, por ejemplo, pueden compartir el celu o la compu y así no sólo ahorrar tiempo sino datos para navegar, que faltan y mucho», explicó Gabriela.
En ese sentido, la directora de la Juana Azurduy aseguró que «Muchos no tienen teléfono o por ahí tienen uno que se usa para trabajar y deben esperar a la noche para conectarse. Eso implica también que las docentes estén todo el día conectadas, para que nadie se quede sin clase. Ahí es donde aparece el esfuerzo, el amor de cada una de las chicas, que trabajan hasta 20 horas por día. Es un esfuerzo que no reemplaza el espacio aúlico ni la presencia física de las seños, que son irremplazables, pero al cual recurrimos para sostener la continuidad pedagógica», señaló.
Martínez destacó también el trabajo del Consejo Escolar de Berazategui, que garantizó la entrega de alimentos con el fin de cumplir con el comedor escolar, incluso reasignando módulos para que nadie se quede sin recibir el suyo. «La recepción y entrega de mercadería es realizada con absoluta responsabilidad, amor y transparencia; el trabajo de auxiliares y docentes nos enorgullece», explicó.
Una vez más, la escuela pública, sus docentes y directivos, ponen el cuerpo, el tiempo y el corazón para mantener en funcionamiento una institución vapuleada por los dirigentes políticos, olvidada por los medios de comunicación y desprestigiada por una gran parte de la sociedad.

