4 de marzo de 2024
Salud

La fiebre amarilla: transmisión, síntomas y vacuna

Cómo se contrae la enfermedad, qué síntomas presenta y cuando se aplica la vacuna. Además, un repaso por la historia de une enfermedad que diezmó en casi un 10% la población porteña.

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La fiebre amarilla es una enfermedad viral que se transmite a través de la picadura de ciertas especies de mosquitos. Puede ser grave e incluso provocar la muerte. No tiene tratamiento pero puede prevenirse:

  • A través de la vacunación específica.
  • Usando repelentes.
  • Utilizando ropa de mangas largas y de colores claros y uniformes.
  • Colocando mosquiteros en tu vivienda.
  • Eliminando los recipientes que puedan acumular agua en las viviendas.
  • Teniendo mosquiteros, aire acondicionado y/o ventilador en el lugar de hospedaje.

Transmisión

La transmisión se produce únicamente por la picadura de ciertas especies de mosquitos infectados. No se transmite a través del contacto personal, objetos, etc, a pesar de las diversas creencias que existen acerca de la enfermedad. Si bien cualquier persona puede contraer la fiebre amarilla, las personas de mayor edad y los niños, tienen mayor riesgo de presentar una enfermedad grave.

Síntomas

Comienza en forma brusca, con mucha fiebre, escalofríos y dolor de cabeza. Además, pueden aparecer dolores musculares, náuseas y vómitos. Muchas veces, las formas graves causan hemorragias, insuficiencia hepática y falla orgánica múltiple.

Es fundamental consultar rápidamente al médico ante la presencia de algunos de los síntomas mencionados y no automedicarse. Los antifebriles de uso habitual pueden ser
extremadamente perjudiciales.

Prevención

La principal medida preventiva es la contra la fiebre amarilla es la vacuna, que brinda protección a partir de los 10 días de aplicada y dura para toda la vida.

El Calendario Nacional de Vacunación para quienes viven en zona de riesgo (provincia de Misiones y Formosa y algunos departamentos de Chaco, Corrientes, Salta y Jujuy) incluye:

  • una dosis de la vacuna para niños y niñas de 18 meses
  • un refuerzo a los 11 años

Para viajeros se recomienda la vacunación a quienes se dirijan a una zona con circulación activa comprobada de fiebre amarilla y no presenten contraindicaciones para recibirla.

La vacuna contra la fiebre amarilla está contraindicada para los menores de 6 meses; embarazadas; personas con antecedentes de alergia a cualquiera de los componentes de la vacuna como huevo, proteínas de pollo o gelatina; para quienes tengan alteraciones del sistema inmune, incluyendo la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH); personas con enfermedad del timo, miastenia gravis, síndrome de Digeorge, tumores malignos, trasplantes de órganos y patologías que requieran tratamientos con inmunosupresores y/o inmunomoduladores.

¿Se puede recibir la vacuna contra la fiebre amarilla junto con otras vacunas?

Sí, esta vacuna se puede aplicar en el mismo momento que cualquier otra vacuna pero, en sitios diferentes.

En el caso de vacunas de virus vivos atenuados (varicela, triple viral y fiebre amarilla), si no se aplican simultáneamente debe respetarse un intervalo de al menos 28 días entre una y otra aplicación.

Consejos a tener en cuenta
  • Es importante evitar las picaduras de mosquito utilizando ropas claras y de mangas largas y pantalones largos.
  • Evitar permanecer en espacios abiertos durante las horas donde hay más mosquitos: desde el atardecer hasta entrada la noche.
  • Usar repelente en abundancia y renovar la aplicación especialmente si se estuvo en contacto con agua o si se transpiró en abundancia.
  • Evitar la reproducción de los mosquitos, vaciando todos los envases que acumulan agua.
¿Sabías que los monos nos pueden ayudar a prevenir la fiebre amarilla?

Los mosquitos pueden transmitir la fiebre amarilla también a los monos. Éstos se enferman y mueren rápidamente, pero no transmiten la enfermedad.

Encontrar un mono muerto puede ser señal de que hay circulación del virus de la fiebre amarilla en la zona. Por eso es importante dar aviso para que se tomen las medidas de control necesarias.

Si encontrás un mono muerto no lo toques. Anotá dónde lo encontraste y llamá al 0800 222 0651 para que un equipo de profesionales pueda analizarlo.

Un poco de historia: La fiebre amarilla en Buenos Aires

Las epidemias de fiebre amarilla en Buenos Aires tuvieron lugar en los años 1852, 1858, 1870 y 1871. Sin embargo, fue esa última la que mató aproximadamente al 8% de los porteños: unas 14 mil personas, la mayoría inmigrantes italianos, españoles, franceses y de otras partes de Europa.

La epidemiahabría llegado desde Asunción del Paraguay, portada por los soldados argentinos que regresaban de la Guerra de la Triple Alianza. La rápidez con la que se propagó en la ciudad hizo que la población diezmara no sólo por las muertes, sino también porque muchos decidían abandonar Buenos Aires ante el miedo a infectarse.

Cabe recordar que en esa época, Buenos Aires no tenía suficiente provisión de agua potable, las napas estaban contaminadas por la falta de cloacas, el hacinamiento crecía y los saladeros contaminaban el Riachuelo, llevando esa contaminación a los zanjones y riachos de los barrios.

Así, se hizo evidente la necesidad de mejorar las condiciones de higiene de la ciudad, de establecer una red de distribución de agua potable y de construir cloacas y desagües, lo que benefició a erradicar la enfermedad.

Redacción

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