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28 de julio de 2026
Berazategui

Cuando la lucha es una cuestión de amor

Dejando de lado las noticias de último momento, hoy quiero contarles la historia de Martina, o la de Fernando, o mejor dicho, la de Martina y Fernando. Una historia compartida.

Martina está en pareja con Fernando desde hace 19 años. De esa relación tuvieron 2 hijos, Tobías de 16 y Leila de 11. Podría decirse que es una verdadera familia tipo.

Pero unos días atrás, Martina fue diagnosticada con cáncer de mama, uno de los tipos más agresivos e invasivos. La noticia cayó como un balde de agua fría. Quimioterapia, rayos y tratamiento empezaron a ser palabras cotidianas.

Los médicos le informaron que debería empezar urgente sesiones de tres tipos de quimioterapias a la vez durante meses, y que luego tendrían que ver la posibilidad de operarla. En pocas palabras, le dijeron que comenzaba una lucha de varios años.

Con ese pronóstico, era evidente que el cabello de Martina no duraría mucho. Así fue como tomó la decisión de pelarse completamente. “No quise esperar a ver como se caía a mechones por la quimio. Yo decido qué hacer con mi pelo, y decidí cortarlo y que alguien lo pueda utilizar” dice ella, con un aire notable de quien está dispuesta a tomar el toro por las astas.

Martina sabe muy bien el largo viaje que le espera y no tiene ninguna intención de claudicar. Con una actitud que podría resumirse en la frase “mi pelo, mi decisión”, se lo comunicó a Fernando: “Me voy a pelar ahora”. La respuesta fue inmediata: “Nos vamos a pelar”.

Sin más trámites, el pasado sábado Fernando llamó a Mario, su peluquero amigo de la calle 24 y 149. Mención aparte, Mario es uno de esos personajes que son muy queridos en Villa España, aunque esa es otra historia. Lo cierto es que los esperó ese sábado a la noche en el local, cuando ya había cerrado. Sabía que se trataba de algo especial, a tal punto que no les quiso cobrar. A cambio, les pidió un asado para cuando terminen el tratamiento y todo haya salido bien.

Martina y Fernando con MarioLa sesión de corte pasó entre fotos y risas. Si, risas. Así es como decidieron enfrentarlo. Sin bajar los brazos. Sin caer. Sin titubear. El mismo sábado a la noche, él lo publicaba en sus redes sociales: “Sino nos reímos de nuestro destino no somos felices. Cáncer no te tenemos miedo”. Instantes después, una lluvia de mensajes de amigos y allegados estaban brindando los mejores deseos y comentarios de apoyo. Tenía que conocer la historia completa. Por eso le escribí a Fernando: “vos sabes que tu historia puede inspirar a otros?”. No pasó ni media hora y ya le estaba haciendo la entrevista a ambos.

Tratamiento de a dos

Luego de que Martina me contara sus motivaciones para pelarse, le pregunté a Fernando cuales fueron las suyas, a sabiendas de que se trataba de un gesto de amor. Él lo confirma. Y lo primero que le sale de su boca es la palabra “apoyo”, luego deja que el silencio hable y, a continuación, comenta: “No la voy a dejar sola, nunca nos dejamos solos. Estamos juntos en las buenas y en las malas y así será siempre”.

Fernando jamás se imaginó pelado. Cuenta que a veces anda con gorra, más que nada por el frío, pero sabe bien que ahora atraen miradas cuando andan por la calle juntos. “Se nos quedan mirando. No nos molesta, y entendemos que tal vez resulte raro” dicen casi al unísono. Está claro que es muy reciente, y que no se acostumbran a su nueva apariencia.

Ambos podrían haber tomado otra actitud, pero eligieron luchar y concentrarse en el futuro que tienen por delante. Solo con hablar unos minutos con ellos cualquiera se da cuenta de que la situación los cambió por dentro. Los unió y los preparó para lo que viene. Fernando lo cuenta con la claridad de alguien que lo pensó concienzudamente: “hay cuestiones que pasaron a un segundo plano. La plata y las preocupaciones laborales ya no son importantes.” Gracias a su ocupación en mantenimiento, él puede postergar algunas tareas para acompañarla a ella en cada visita a los médicos y las sesiones de tratamiento. Lo sabe, hay cosas importantes, pero hay otras urgentes. Y lo dice con orgullo “La plata no nos sobra, no somos millonarios ni nada por el estilo, pero hoy prefiero postergar el trabajo y arreglarnos con lo que hay, pero estar con ella y acompañarla”.

La familia Arrebola entendió que esta enfermedad se enfrenta en pareja, en familia, y saben que son un ejemplo para todos aquellos que están batallando contra el cáncer. Los que hacemos Periódico El Progreso sabemos muy bien lo que están pasando, y por eso elegimos contar su historia. Confiamos y les deseamos una pronta recuperación, una vida larga más allá de las cabelleras cortas, y que el futuro los encuentre comiendo asado con Mario, el peluquero.

Por Gustavo Pulido

Redacción

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Un comentario en «Cuando la lucha es una cuestión de amor»

  • Todo lo mejor en esta situación que el Universo lespone delante . Son fuertes y es la manera de enfrentar este desafío.
    Las alternativas de terapias , seguro aparecerán en el camino, para darle acompañamientos la enfermedad , mientras se sana..(n)
    Mi nombre es Claudia

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