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11 de septiembre de 2026
Sociedad

Tras la muerte de su padre, ex futbolista quiso comprar vacunas para toda su ciudad y no lo dejaron

Matías Almeyda, ex futbolista de la Selección Argentina y de River, sufrió la pérdida de su padre a causa del coronavirus el 2 de marzo. «El Pelado» quiso comprar vacunas y traerlas a nuestro país para ayudar a la ciudad de Azul, el pueblo en el que creció, pero no se lo permitieron.

En una entrevista con Radio Mitre, el actual entrenador de San José Earthquakes de la MLS de los Estados Unidos, reveló que tuvo la chance de comprar, pero que desde Argentina no se lo permitieron.

“Hace 20 días llamé a un político importante de Argentina porque quería vacunar a toda la ciudad de Azul, quería pagar todas las vacunas, no me importaba lo que iba a costar. Si me quedaba sin lo que tenía no me importaba porque la pérdida de mi padre y muchos conocidos me dio mucha tristeza. Tenía todos los contactos para llevar las vacunas pero lamentablemente no se pudo”, dijo Almeyda.

“Tenía los vínculos pero cuando hablé con este político me dijo que no se podía porque es un tema que lo manejan los Estados. No se puede a nivel privado hacer estas cosas. Es una lástima porque hay mucha gente que estaría dispuesta a invertir dinero para ayudar a la población. El sistema está hecho así, lo maneja el Gobierno. El día que se abra un poco todo esto, va a haber mucha gente que querrá colaborar, pero también va a haber mucho negocio. Es difícil y entendible. Una lástima”, indicó.

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Por otro lado recordó el calvario que tuvo que sufrir cuando no conseguía cómo viajar para estar cerca de su familia. “Fue realmente traumático porque en diciembre decidí no ir a Argentina por el miedo de los viajes y aeropuertos. Busqué todas las maneras para unirme a mi familia y la de mi esposa en algún otro país y no se pudo”, contó.

El exjugador de River admitió que pensaba trasladar a sus padres «en febrero o marzo» a Estados Unidos para que pudieran vacunarse allá. Sin embargo, “En la vida muchas veces uno programa y Dios decide, lamentablemente. Llegué cuando mi papá estaba internado, fue muy rápido. Me quedó un dolor y bronca terrible por lo sucedido pero acepto cómo se dio todo y la decisión que tomó el Señor, en el que creo cada vez más. Lo acepto desde ese lugar”.

Y continuó: “No me pude despedir. Mi papá era mi amigo, teníamos un vínculo muy fuerte, éramos muy unidos. Más allá de que estábamos distanciados por kilómetros, siempre decíamos que nuestros corazones latían a la par y realmente me cuesta saber que hoy no está entre nosotros, pero sé que está, en algún lugar está”.

“Azul tiene 55 mil habitantes y solo dos respiradores artificiales. Mi papá se murió y se podría haber evitado como también la muerte de mucha gente. ¿Cómo no voy a tener bronca? No culpo a la política de Azul ni al hospital, culpo al sistema que tenemos hace años que es un desastre. Creo que estamos distribuyendo los impuestos muy mal”, cerró.

Redacción

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