Sin computadora ni internet, hace los trabajos a máquina para terminar el secundario
Por Nicolás Santomé
José Manuel Varela tiene 61 años, y a casi 45 de haber dejado la escuela, está decidido a cerrar esa etapa pese las complicaciones de la pandemia y la falta de acceso a internet y a la tecnología adecuada en momentos en que (casi) todo se hace manera remota. Su historia se viralizó en las redes sociales y es un ejemplo de cómo miles de personas intentan terminarl el secundario.
«A los 16 años dejé la escuela secundaria porque mis padres se enfermaron y tuve que salir a trabajar. Me quedaban dos años para concluir, pero la necesidad hizo que me tuviera que enfocar en el trabajo», recuerda José Manuel, vecino del barrio Don Orione, en la localidad de Claypole. «Durante mucho tiempo intenté terminar mis estudios, de hecho, me anoté en (el Programa de Educación) Adultos 2000, pero por diversas cuestiones tampoco pude finalizar. El año pasado me inscribí en el (Plan) FINES y ahora estoy cursando las materias que me quedan», contó en charla con Periódico El Progreso.
Varela trabaja actualmente como vigilador privado en una empresa de la Ciudad de Buenos Aires. Cuenta que le gustaría estudiar algo que le permita mejorar sus habilidades en esa actividad y poder seguir desarrollando sus conocimientos: «Me gustaría estudiar técnico en computación. Sé que quizá tarde un poco, pero mi intención no es hacerlo rápido sino poder hacerlo, quiero terminar el secundario», reitera.
La particularidad de José Manuel es que, a falta de una computadora, realiza todos los trabajos prácticos requeridos por sus profesores en una antigua máquina de escribir Olivetti. «Tenía una computadora, pero hace unos años se la regalé a una persona que la necesitaba. Como siempre tuve facilidad para escribir a máquina, hacer los trabajos no me cuesta», dice, y explica que recibe «por mail o WhatsApp las tareas» y luego resuelve todo en la máquina: «El otro inconveniente es que hace un tiempo tuve problemas con la compañía de internet, y dejé de tener servicio en mi casa, entonces me conecto en el trabajo para ver lo que me mandaron al mail o al WhatsApp».
Días atrás, una de sus profesoras publicó en Facebook el trabajo práctico que Varela entregó para una tarea de la materia Psicología. La publicación se viralizó y generó las felicitaciones para el estudiante, no solo por el esfuerzo, sino por la prolijidad y calidad de la presentación:

«Lo importante es poder ayudar, no solo terminar el secundario. Todo lo que hago lo pongo a disposición de mis compañeros o de otros estudiantes para que puedan usar ese material, o mismo para los colegios», asegura José Manuel, que se ilusiona con seguir «capacitandome en lo que me gusta».
-Si alguien le ofrece una computadora, ¿la aceptaría?
-Si, no importa si es viejita (de hecho mejor porque son a las que estoy acostumbrado), y podría trabajar para pagarla: puedo hacer arreglos en alguna casa o lo que necesiten, me vendría bien tener una computadora, pero si no, tengo la Olivetti que anda bárbaro.

