19 de abril de 2024
Berazategui

Sanatorio del terror: la internaron por una neumonía, contrajo coronavirus y murió

Era viuda del primer fallecido por coronavirus que registró Berazategui. Sus hijas responsabilizan al Sanatorio donde se infectó y se preguntan: «¿Quienes cuidan a nuestros viejos?».

Por Nicolás Santomé

Una familia de Berazategui vive horas de profundo dolor con el fallecimiento de Delicia del Valle Anrriquez, de 69 años y madre de tres hijas y un hijo. Se trata de la viuda de Gregorio Anrriquez, quien fuera la primera víctima del Covid-19 en Berazategui y cuyo caso contamos en ésta publicación.

Delicia murió el último sábado. Según su familia, se trata de un caso de mala praxis por parte del Sanatorio Urquiza de Quilmes, lugar donde fue internada en dos oportunidades. En diálogo con este medio, una de las hijas de la mujer contó cómo se desarrollaron los hechos: «A mi mamá la internaron el 17 de octubre a la tarde. Se la llevaron de la casa con sospechas de posible Covid-19 y la dejaron en un sector de la Clínica donde había pacientes infectados del virus».

Según lo denunciado por la familia, a Delicia «La hisoparon y a los dos días le dio negativo». Luego de pasarla a una sala común en el segundo piso, le hicieron placas y análisis de sangre, tras lo cual le detectaron un «aneurisma en la arteria aorta», algo que «nunca nos informaron y que vimos por primera vez en la epicrisis», indicaron.

La mujer fue enviada a su casa, donde horas después comenzó con síntomas de Coronavirus. «Empezó con pérdida del gusto cuando comía, y fiebre. También perdió el olfato y se le sentía como un quejido en el pecho, tenía dificultad para respirar y apenas se le entendía lo que decía», sostuvieron sus hijas.

Fue así como el martes 3 de noviembre «no aguantamos más verla así desvanecida, con una saturación de 57, sin comer ni beber. Decidimos llamar a la ambulancia y se la llevaron», indicaron.

Durante esa segunda internación, el deterioro físico de Delicia se agudizó. Mientras tanto, todos sus hijos (y dos de sus nietos) también se infectaron por haber estado en contacto con la mujer, por lo que no podían visitarla.

Fue así como «Sin preguntar a la familia si estábamos de acuerdo, en la Clínica Urquiza decidieron ingresarla a Terapia Intensiva e intubarla, algo que nunca nos informaron y que tampoco nos consultaron», reclamaron.

En este punto, los Anrriquez se toparon con una situación ya habitual para quienes tienen familiares internados en sanatorios y clínicas de la provincia de Buenos Aires: la falta de información, el desinterés de algunos profesionales y el tener que pagar hasta 500 pesos por un camisolín y un barbijo para poder ver, aunque sea diez minutos, a los enfermos. «Siempre hablando con un médico distinto, todos ellos practicantes que no tienen la experiencia necesaria para manejar estos casos», agregaron.

El triste desenlace llegó el sábado 14 de noviembre, a las 13:42, cuando desde la Clínica llamaron a la familia para informar que Delicia había fallecido.

«La usaron de conejillo de Indias, practicaron todas cosas inhumanas. Tenía una neumonía bacteriana y la pusieron con pacientes infectados, la mataron y nos arruinaron la vida, como con papá», recordaron, y se preguntaron «¿Quiénes cuidan a nuestros viejos? ¿Cómo puede ser que PAMI no controle a estas clínicas que nos quitaron a mamá y papá?».

Por último, la familia anticipó que, si es necesario, recurrirán a la Justicia: «algún día, si llegamos a viejos, nos puede pasar lo mismo, por eso alguien tiene que hacerse responsable».

Redacción

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