Ya son 10.500 los presos en huelga de hambre en cárceles bonaerenses
“Por nuestros derechos”, reclaman.
Internos de los Penales del Servicio Penitenciario Bonaerense se encuentran en huelga de hambre y llevan adelante un grupo de reclamos para el gobernador entrante, Axel Kicillof. Se trata de los mismos pedidos que hicieran a la gobernadora Vidal: arrestos domiciliarios para procesados o condenados sin sentencia firma y mejores condiciones de alojamiento para terminar con el actual estado de hacinamiento carcelario.
La protesta comenzó hace cinco días y se extendió a la mayoría de unidades penales de la provincia de Buenos Aires. En total ya son 10.500 reclusos los que llevan adelante la protesta. Exigen también que las prisiones preventivas no sean «eternas» y que no se deroguen salidas anticipadas o morigeraciones.
Los ejes centrales de los reclamos son:
- Libertades o arrestos domiciliarios para los procesados sin condena.
- Arrestos domiciliarios para los condenados sin sentencia firme.
- Mejores condiciones de alojamiento carcelario.
- Mayor celeridad en la tramitación de las causas penales.
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Los internos exhiben banderas con distintos pedidos: “Por nuestros derechos”; “Basta de niños en la cárcel” (por los chicos nacidos dentro de penales, o presos junto a sus madres), entre otros.
La huelga ya comenzó en los Penales de Batán, Campana y Florencio Varela. La medida se replicará en cárceles de diferentes provincias, entre ellas Santa Fe y Corrientes.
Informe
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A principios del mes de octubre, el Tribunal de Casación Penal publicó un informe de 130 páginas: “Documento sobre las condiciones de detención en la provincia de Buenos Aires”. Allí se evidencia el grave estado en que se encuentran las cárceles argentinas, pero en especial las bonaerenses.
Según el informe, las condiciones de detención en la provincia “han evidenciado una grave crisis humanitaria que se encuentra en escalado aumento”. Hasta mayo de 2019, había 48.827 personas detenidas en Buenos Aires. La sobrepoblación en cárceles llegaba al 113 %, el doble y un poco más. Las comisarías, en tanto, llegan al 160 % de su capacidad.

