Los rugbiers «se reían” tras las ruedas de reconocimiento, asegura el abogado de la familia Báez Sosa
“Llama la atención la falta de arrepentimiento».
Los 10 rugbiers acusados por el asesinato de Fernando Báez Sosa fueron trasladados durante la madrugada al penal de Dolores. Allí permanecerán permanecerán en una celda, aislados del resto de los presos hasta que la justicia dicte la prisión preventiva.
Luego de someterse (junto a Pablo Ventura -liberado en las últimas horas) a la rueda de reconocimiento, los rugbiers dejaron las comisarías donde estaban detenidos. «Me llama la atención la falta de arrepentimiento de los rugbiers», sostuvo Fabián Améndola, abogado de la familia de Báez Sosa.
En ese sentido el letrado, perteneciente al estudio de Fernando Burlando, aseguró que los rugbiers «salían de las ruedas de reconocimiento y se reían entre ellos. Genera indignación porque son autores de un hecho criminal y todavía tienen el tupé de estar riéndose», aseguró.
Ruedas de reconocimiento
«Hubo cuatro jornadas en las que 12 testigos intentaron reconocer a los integrantes del grupo que atacó a Fernando. El resultado final es que de los 10 rugbiers, nueve fueron reconocidos con alguna participación o en el lugar de los hechos. Con lo cual nos resta saber si el décimo estuvo o no en el lugar”, sostuvo Améndola.
“Para eso aguardaremos el resultado de algunas pericias, porque puede ser que por algunos videos o por las pruebas sobre las prendas y zapatillas que se secuestraron surjan elementos para poder acreditar su presencia”, indicó el abogado respecto del décimo rugbier. “Por el momento seguimos sosteniendo la coautoría de todos”, añadió.
El único rugbier que no fue identificado por los testigos es Milanesi. Sobre él, Améndola sostuvo que para determinar su rol en el hecho aguardarán los resultados de las pericias. Es decir, “si en su ropa, en su teléfono o en las imágenes surge algún elemento que lo pueda situar en el lugar”.
Testigo clave
Améndola se pronunció en Radio La Red sobre el último testigo que se presentó a declarar. «Dijo que se quedó prácticamente paralizado. Vio cómo le pegaban y cómo le pegaban a un muchacho que quiso ir en defensa de Fernando y se quedó realmente conmocionado”, indicó.
Este testigo “a la mañana siguiente escuchó por la radio las noticias y tomó conocimiento de que la persona que él había visto había fallecido y dijo que no podía dejar de pensar en eso. Hasta que en un momento vio al padre en una nota televisiva y eso lo motivó a llamar a la comisaría”.
“En 35 años como abogado nunca vi un caso igual, de estas características. Espero que sea un caso bisagra para las autoridades no solo públicas sino de los centros educacionales y deportivos actúen”, agregó. “Hay un clamor social para que este caso sea realmente una bisagra en el comportamiento social de estos chicos que salen y cometen esos desmanes. Es la gota que rebalsó el vaso” concluyó.

