Cuatro años sin Mariela Muñoz, la primera mujer reconocida por su identidad de género
El 2 de mayo de 1997, Mariela Muñoz se convirtió en la primera transexual del país en conseguir el cambio de nombre y género en el documento nacional de identidad. Tenía 55 años y desde hacía 41 que pedía que la llamaran Mariela.
En 1981, Mariela Muñoz se había sometido a una operación de cambio de sexo, mientras se ganaba la vida como tarotista y criaba a 17 niños a los que iba recogiendo de la calle.
Mariela nació en Lules, un pequeño pueblo de Tucumán, el 24 de diciembre de 1943. Sin embargo, la vida la llevó a pasar casi toda su infancia en Quilmes, ciudad a la que se mudó su familia para que el padre cambiara la cosecha de caña de azúcar por la construcción. «Tuve una infancia difícil porque ya era muy femenina», reconoció en 1993.
A los 13 años, Mariela cuidaba a sus hermanos y a los hijos de un matrimonio italiano vecino de la familia. Durante su adolescencia fue hostigada, golpeada y abusada en reiteradas ocasiones, y sufrió una violación colectiva correctiva por tres hombres durante su juventud. Su padre la llevó a psiquiatras y a prostitutas para ver si podía hacerla cambiar de opinión, pero tiempo después la aceptó e incluso pensó en hipotecar la casa para pagarle la operación. La madre, en cambio, se opuso siempre.
El legado de Mariela Muñoz seguramente se sintetice en la solidaridad para con los mas chicos y para con madres adolescentes y mujeres trans. El primero de los niños que tuvo a cargo fue el hijo de una prostituta, que ella misma le entregó a Mariela porque no lo podía cuidar. Después, se quedó con tres hermanas abandonadas por la madre y al cuidado de un padre albañil que no tenía trabajo. Así fue creciendo la familia.
A Yolanda Emma Quiroga la encontró frente a la estación de tren, con 16 años y una bebé. Había huido de la casa donde vivía cuando la obligaron a prostituirse para alimentar a su hija, le contó su historia a Mariela y aceptó su invitación inmediata a vivir con ella. Algo similar pasó con Enrique Sánchez, quien llegó en tren a Buenos Aires con 14 años tras fugarse del horno de ladrillos en el que trabajó desde los 9 en la provincia norteña del Chaco. «Cuando llegué a Retiro se me vino el mundo abajo, se me caían los lagrimones […] Mariela fue una madre que me salvó la vida», dijo Sánchez.
En 1993, un juez le retiró la custodia de tres hijos que había registrado como propios. Perdió la batalla legal y el juez la condenó a un año de cárcel en suspenso, pero instaló en la sociedad argentina un tema que hasta entonces era tabú: la posibilidad de que un transexual criara hijos.
La notoriedad de la causa la ayudó a conseguir ese otro deseo tantos años postergado: aparecer como Mariela Muñoz en el DNI. Lo logró 15 años antes de que Argentina aprobara la Ley de identidad de género, que garantiza ese derecho a cualquier transexual. Esa y otras conquistas sociales, junto a momentos históricos de Argentina, se mezclan con los testimonios de personas cercanas a Mariela en el documental Amor a paso de gigante, de la cineasta francoargentina Maria Audras.
En 1997, Mariela fue pre candidata a Intendenta de Quilmes. En 2003, buscó ser elegida diputada provincial por el Partido Justicialista con el eslogan «Una mujer diferente», aunque no lo logró. Tubo una nueva incursión en la política en las elecciones de 2009, con una candidatura a diputada provincial por el Partido Renovador, aunque nuevamente sin éxito.
Luchadora incansable y referente del movimiento LGBTI, Mariela Muñoz fue solidaria como pocas personas, cuestionó la familia tradicional y, libre de prejuicios, construyó la propia en base al amor por el otro. Falleció el 5 de mayo de 2017, a los 73 años.

