Presunto integrante de «Los Monos» se refugiaba en un barrio privado de Berazategui
Un presunto integrante de la banda narcotraficante Los Monos, de Rosario, fue detenido este martes en Berazategui. Sobre él pesaba un pedido de captura del año 2016.
El hecho se produjo este martes, cuando personal del Comando de Patrullas Berazategui fue alertado mediante un llamado telefónico -anónimo- acerca de que en la zona de Juan María Gutiérrez se encontraba un integrante de la banda conocida como Los Monos», narcotraficantes de la ciudad de Rosario.
En consecuencia, se dispuso un operativo cerrojo mediante el cual móviles policiales llegaron hasta colectora de la Autopista Buenos Aires – Mar del Plata y calle 137. Allí identificaron una camioneta Peugeot Partner de color blanco cuyo conductor, al notar la presencia policial, intentó evadirla, aunque fue detenido a los pocos metros.
El sindicado, identificado como Carlos C., de 35 años, fue aprehendido de inmediato. Al constatar su documentación, se pudo establecer que el mismo tiene como domicilio una dirección de la capital santafesina y que presentaba un pedido de captura activa con fecha 26 de marzo de 2016.
El sujeto fue trasladado a la comisaría Berazategui 3° y puesto a disposición de la UFI 4 de Rosario.
Quiénes son Los Monos
Secciones de este artículo
Los Monos se consolidaron como los reyes del narcotráfico en Rosario y llegaron a mover varios millones de dólares; sin embargo, a fines de septiembre pasado, su actual líder fue condenado a 22 años de prisión.
Durante los noventa se adueñaron de las calles de Las Flores, uno de los barrios más pobres de todo Rosario. Máximo Ariel “El viejo” Cantero ya contaba con antecedentes de robos y delitos comunes hasta que incursionó en el negocio de la droga junto a su concuñado Carlos Fernández, alias “El Mono Miguel”.
Sin embargo, Fernández perdió la vida en un hecho que no fue esclarecido y Cantero se convirtió en el jefe de la mafia.
La piedra fundacional
Así, «El viejo” y el origen de su fama de temido criminal tuvieron como piedra fundacional el asesinato de Fernando Corso, alias “El gordo Pel”, líder de Los Garompa. Por esos días, aquella banda se dedicaba a mexicanear el dinero de los narcos y mantenía una feroz disputa con Los Monos.
Tras el brutal asesinato de Corso, Cantero se ganó el respeto del mundo del hampa. Dos de sus hijos lo ayudaron a consolidar a la organización criminal: Claudio Ariel “El pájaro” Cantero y Ariel Máximo “Guille” Cantero.
“El pájaro” y “Guille” fueron señalados en más de una oportunidad como los responsables de que Los Monos abandonaran los delitos menores para pasar a ser un eslabón clave en el negocio narco. Poco a poco se convirtieron en la más temida y respetada banda delictiva de la ciudad.
Los más temidos
La madrugada del 26 de mayo de 2013 “El pájaro” había sido acribillado a balazos en la puerta de un boliche de Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe. Tras la baja de quien fuera su principal jefe, el clima se puso áspero y se produjo una seguidilla de cuatro asesinatos a modo de venganza.
Todos esos crímenes le fueron atribuidos a Máximo “Guille” Cantero, quien el 21 de junio de 2013 se entregó a la policía local. Desde ese entonces pasa sus días en prisión.
En todo este tiempo, “Guille” pasó por diferentes cárceles federales –como las de Rawson y Marcos Paz–. Está acusado de ejercer el liderazgo de la banda, a pesar de estar tras las rejas.
Al momento de ser consultado por su profesión, Cantero respondió: “Trabajo de contratar sicarios para tirar tiros a los jueces”. Al día de hoy, Máximo Ariel acumula condenas por 84 años de prisión. De todos modos, el Código Penal establece que el tope máximo de unificación de penas es de 50 años en prisión.
La banda
Además del padre y dos de los hijos, otras dos personas fueron señaladas como miembros clave en la fundación y los movimientos de la banda. Uno es Ramón “Monchi” Machuca, un hijo adoptivo de la familia Cantero, que fue sindicado como el organizador principal de la venganza de la muerte del “Pájaro” y condenado en 2019 a 36 años y medio en prisión.
Los Monos vivieron su época de máximo esplendor a principios de los 2000 y, luego, tras la muerte del “pájaro” todo comenzó a ponerse cuesta arriba. Una guerra entre los diferentes bandos se desató en las calles de Rosario, que en 2013 llevó a la ciudad a tener la tasa de asesinatos más alta del país: 22 homicidios por cada 100.000 habitantes.

