El niño astronauta del Capitán del Espacio deberá desaparecer del envoltorio
Con la entrada en vigencia de la nueva Ley de Etiquetado Frontal, las empresas que producen alimentos tendrán 180 días para adecuar sus productos. Ese plazo se extiende a un año para las pymes y, eventualmente, por 180 días más si, por motivos que el Poder Ejecutivo Nacional considere pertinentes, el fabricante solicita una prórroga.
En ese marco, algunas marcas se ven obligadas a modificar los envoltorios. No sólo para colocar el famosos octógono advirtiendo por los ingredientes que perjudican la salud, sino también que deberán eliminar todos los «personajes infantiles, animaciones, dibujos animados, celebridades, deportistas o mascotas”, tal como lo indica el artículo 9, inciso C de la nueva reglamentación.
De esa manera, el famoso niño astronauta que ilustra desde hace casi 60 años los envoltorios del Capitán del Espacio, dejará de verse en el paquete del alfajor.
Como los alfajores son fabricados por una pyme y no por una empresa grande, el plazo para la despedida es el máximo que prevé la ley: un año. Será turno ahora de que la empresa quilmeña se las ingenie para modificar la imagen de su emblemático alfajor.
La historia del Capitán del Espacio
El 2 de febrero de 1962 nació el alfajor mas rico del MUNDO, el cual con los años terminaría convirtiéndose en mito y leyenda del conurbano. Alabado por varias varias generaciones, el Capitán del Espacio supo ganarse el corazón de los quilmeños y trascender fronteras gracias a su receta única.
Hace 59 años, Ángel de Pascalis y Arturo Amado compraron una fábrica de alfajores de Ezpeleta que estaba a punto de quebrar y se decidieron a crear un alfajor único, seleccionando puntillosamente cada ingrediente para diferenciarse de las marcas ya conocidas en el mercado.
La pyme familiar comenzó a abastecer en pocos meses a los municipios vecinos y hasta llegó a tener una larga lista de espera en las provincias del interior del país, que incluso hoy continúan aguardando por la llegada de alguna caja.
Con un diseño de imagen y un logo que se convirtió en marca registrada para niños y adultos, el famoso «Primeros en la conquista del buen gusto» se reprodujo en millones de envoltorios que iluminaban las exhibidoras de quioscos y almacenes.

Tras varios años en Ezpeleta, la fábrica se mudo a Bernal Oeste, siempre priorizando el trabajo de los artesanos (pocos), con una baja circulación que les permitiera mantener la calidad del producto y con la promoción casi exclusiva del boca en boca, sin publicidades en diarios ni medios televisivos. Finalmente, la fábrica llegó al lugar que ocupa actualmente, en la calle Gran Canaria, del lado oeste de Quilmes.
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Masa artesanal, dulce de leche y chocolate de primera marca sostienen la calidad del alfajor. Así, en 2006 fue distinguido como campeón en el Mundial de Alfajores, luego de llegar a la final contra dos rivales de renombre como Jorgito y Terrabusi.
El misterio que rodea al Capitán del Espacio está también en su nombre. Mientras algunos aseguran que su nacimiento era un homenaje a la canción «El anillo del capitán Beto», otros aseguran que fue inspirado en el astronauta Neil Armstrong y la llegada del hombre a la luna, aunque ambos hechos son posteriores al nacimiento del Capitán.
